El exintendente peronista de Santa Rosa, Sergio Salgado, salió en libertad condicional y de inmediato lanzó una dura acusación contra la política por la demora judicial en su caso. El político, condenado en 2018, reveló el «conflicto» de poder que, según él, influyó para que permaneciera más tiempo en la cárcel.
El exintendente de Santa Rosa, Sergio Salgado, condenado por corrupción, obtuvo finalmente la libertad condicional. Sin embargo, su salida no fue silenciosa. En sus primeras declaraciones, el exmandatario peronista culpó directamente «a la política» por la demora judicial en el otorgamiento de su beneficio. Este señalamiento desató un «conflicto» inmediato en el ámbito judicial y político de Mendoza.
El «conflicto» se basa en la denuncia de Salgado de que su caso fue politizado. Argumentó que, a diferencia de otros condenados que acceden rápidamente a la libertad condicional cumpliendo los requisitos, su expediente habría sido retenido o «analizado con una lupa extra» debido a su pasado político y a la resonancia de la causa de corrupción que lo llevó a prisión.
Sergio Salgado sugirió que existían presiones externas para mantenerlo en prisión el mayor tiempo posible, utilizándolo como «ejemplo» de la lucha contra la corrupción. Esta denuncia intensifica el «conflicto» porque pone en tela de juicio la independencia del poder judicial y su resistencia a las influencias políticas.
Desde el oficialismo provincial se rechazaron las acusaciones, argumentando que el proceso de Salgado siguió los pasos legales y que la demora se debe a la complejidad del expediente y las revisiones de rutina. No obstante, la declaración de Sergio Salgado generó un fuerte «conflicto» interno en el peronismo. La vieja guardia y el kirchnerismo ven en su denuncia una muestra de la persecución política, mientras que los sectores más renovadores buscan tomar distancia de un pasado de corrupción. El «conflicto» promete ser un tema central en la política mendocina en los próximos meses.


