El Banco Central de la República Argentina rehabilitará el uso del débito directo para el cobro de préstamos, una herramienta clave que había sido derogada en 2020. Esta medida favorecerá el recobro de deudas, en especial en el sector extrabancario, generando un alivio para la industria y facilitando la expansión del crédito a miles de personas.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha dado un «guiño» fundamental al sector de las finanzas tecnológicas (Fintech) que promete generar un gran alivio a miles de argentinos que dependen de estos servicios. La entidad monetaria autorizará el débito directo de cuotas de préstamos, una herramienta que había sido prohibida durante el Gobierno anterior en 2020, limitando drásticamente la capacidad de recobro de las empresas no bancarias.
La medida, esperada por el sector «crédito fintech», busca revitalizar la confianza de los prestamistas y, como consecuencia, expandir la oferta crediticia a segmentos de la población que a menudo quedan fuera del circuito bancario tradicional. El valor de la decisión reside en que al reducir el riesgo de morosidad, las empresas fintech pueden ofrecer tasas más competitivas y mayor volumen de préstamos. Esta promesa de alivio no es solo para el sector, sino para los usuarios que verán facilitado su acceso a financiamiento.
La herramienta de débito directo permite a las fintech cobrar las cuotas de los préstamos directamente de las cuentas de sus clientes en la fecha de vencimiento, mejorando la eficiencia y reduciendo los costos operativos asociados a la gestión de cobranza. La prohibición anterior había sido un freno para el desarrollo del sector, obligando a las empresas a asumir mayores riesgos y a trasladar ese costo a los consumidores.
La rehabilitación es vista por los analistas como un paso más hacia la desregulación financiera y un reconocimiento del rol clave que cumplen las «fintech» en la inclusión financiera argentina. Esta decisión del BCRA es crucial en el contexto económico actual, donde la escasez de crédito es uno de los principales obstáculos para el consumo y la inversión. El alivio se sentirá en el corto plazo, ya que las empresas podrán reorientar recursos y enfocar sus esfuerzos en innovar y llegar a nuevos clientes, cumpliendo así con la promesa de inyectar dinamismo a la economía extrabancaria.


