Lo que miles de mendocinos usan como «remedio mágico» casero para la piel esconde un peligro que desata una terrible sorpresa a largo plazo. Dermatólogos advierten sobre el error más común al usar el Bicarbonato de sodio y por qué está arruinando tu barrera protectora.
El bicarbonato de sodio es un producto estrella en el mundo de los trucos caseros: se usa para blanquear dientes, exfoliar la piel y hasta como desodorante natural. Sin embargo, los dermatólogos de Mendoza están emitiendo una seria advertencia: el uso directo o frecuente del Bicarbonato de sodio en la piel es un «peligro oculto» que causa una «terrible sorpresa» a largo plazo.
El peligro radica en el pH del bicarbonato, que es altamente alcalino (aproximadamente 9.0), mientras que el pH natural de la piel humana es ácido (entre 4.5 y 5.5). Esta capa ácida es la barrera protectora (manto ácido) que defiende la piel de bacterias, hongos y la pérdida de humedad.
Al aplicar un producto tan alcalino como el bicarbonato, se destruye instantáneamente esta barrera protectora. El resultado a corto plazo puede ser la eliminación temporal de grasa, pero a largo plazo, el daño desata una terrible sorpresa: irritación crónica, deshidratación, aumento de la sensibilidad, brotes de acné e infecciones. La piel, al estar desprotegida, se vuelve vulnerable. El error más común es usarlo como exfoliante facial o como mascarilla para el acné. Los expertos aconsejan reemplazar el bicarbonato por limpiadores suaves de pH balanceado y dejar este producto solo para la limpieza del hogar. La terrible sorpresa se puede evitar conociendo la química básica de la piel.


