l Gobierno Nacional decidió no renovar el listado de Precios Cuidados, una medida que genera una enorme preocupación en los consumidores mendocinos. La desaparición de este ancla de referencia en las góndolas augura un inmediato y duro traslado a precios de los alimentos esenciales.
El gobierno de Javier Milei ha ejecutado el fin de uno de los últimos vestigios de la política de intervención de precios: la no renovación silenciosa del programa Precios Cuidados. La medida, que pasó casi desapercibida en medio de los debates por la Ley Bases, generó una inmediata y profunda preocupación en las familias mendocinas, que utilizaban el listado como referencia para la canasta básica. El temor es una suba inminente y sin control de los alimentos esenciales.
El argumento oficial para el cese de Precios Cuidados es que los acuerdos de precios distorsionan el mercado y que la competencia pura, junto con el ajuste fiscal, es la única vía para bajar la inflación. Sin embargo, para los consumidores, la desaparición del programa elimina el único punto de referencia que tenían para comparar precios y disciplinar a las grandes cadenas de supermercados.
Los analistas económicos advierten que el impacto se sentirá primero en los productos básicos: lácteos, harina, aceite y productos de higiene. Estos son los rubros donde el listado solía tener mayor presencia y servía como «ancla». Sin ese freno, las empresas tienen vía libre para aplicar aumentos basados en sus costos de producción. La preocupación es legítima: si bien la inflación a nivel macro puede bajar por la recesión, la canasta básica familiar, especialmente en Mendoza donde los salarios están bajo presión, sentirá el golpe del fin de esta herramienta regulatoria.


