Detrás de los gestos de apoyo público, una feroz lucha de poder se desató en la cúpula del PRO, con Mauricio Macri moviendo sus fichas para recuperar el control total del partido ante el avance de las ideas libertarias. El resultado de esta Interna PRO mantiene a la política argentina en un estado de suspenso, ya que determinará si la oposición se fusiona con el oficialismo o mantiene su identidad propia.
El supuesto idilio entre Mauricio Macri vs Milei está lejos de ser una realidad consolidada. Aunque públicamente el expresidente ha manifestado su apoyo al gobierno, fuentes de la mesa chica del PRO confirman que una batalla secreta por el liderazgo de la centroderecha ha escalado a niveles de máxima tensión. El eje del conflicto es la definición de la Interna PRO y si el partido debe cooptarse por el liberalismo extremo o conservar su identidad de centro-derecha republicana.
El detonante fue la última reunión que Macri mantuvo con figuras clave del partido, donde se expresó una profunda preocupación por la absorción de dirigentes históricos del PRO por parte de La Libertad Avanza. El expresidente estaría buscando un «repliegue táctico», distanciando la marca PRO de las políticas más impopulares del gobierno, mientras que Milei busca la rendición total, exigiendo lealtad sin condiciones.
La decisión es binaria y genera suspenso:
- Alineamiento Total: El PRO se fusiona de facto con La Libertad Avanza, perdiendo su identidad, pero asegurando cargos y poder legislativo a corto plazo.
- Distancia Crítica: El PRO mantiene una posición de apoyo constructivo pero con marcadas diferencias ideológicas y de gestión, posicionándose como una alternativa potable si el plan económico de Milei fracasa.
La Interna PRO tiene dos bandos claros: los «halcones» macristas que exigen distancia para «preservar la marca» (y que ven a Macri como el único líder capaz de ordenar el partido), y las «palomas» que creen que la alianza con Milei es el único camino para mantener relevancia política.
La clave del suspenso reside en Mendoza. La provincia, un bastión histórico del PRO y Cambia Mendoza, observa con lupa esta lucha. Dirigentes locales como Cornejo y De Marchi tienen intereses cruzados en este juego de ajedrez. Lo que decida Macri en los próximos 30 días marcará el futuro de la coalición opositora y la gobernabilidad de Milei. Se espera un anuncio definitorio que ponga fin a esta lucha de poder subterránea, que hoy tiene a toda la política en vilo.


