La madre de César Sena fue aislada en una celda individual después de un violento incidente con el personal penitenciario. Este suceso revela la extrema tensión que vive dentro de la cárcel mientras espera el juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski.
El caso por el femicidio de Cecilia Strzyzowski sumó un nuevo y dramático capítulo de indignación dentro del penal chaqueño donde se encuentra detenida Marcela Acuña, madre del principal acusado, César Sena. Acuña fue trasladada a una celda de aislamiento después de un violento altercado donde agredió físicamente a cinco agentes del servicio penitenciario.
El incidente se produjo durante una requisa de rutina. Según el informe oficial, Acuña se resistió con violencia a la revisión de sus pertenencias, golpeando y arañando a las agentes que intentaban controlarla. El episodio demuestra la extrema tensión y el deterioro emocional que atraviesa la acusada en el contexto de su encierro, mientras la causa judicial avanza hacia el juicio oral. La agresión, considerada una falta grave, generó la decisión de las autoridades de someterla a un aislamiento estricto por 15 días.
Este aislamiento ha tenido una consecuencia directa: el silencio. Al estar incomunicada, Acuña pierde contacto con su entorno y con las otras reclusas, lo que dificulta el trabajo de su defensa para preparar la estrategia judicial. El silencio forzado contrasta con su habitual perfil de mujer de alto perfil público y político. La indignación pública ante el caso Strzyzowski se renueva ante la agresividad de una de las principales imputadas, confirmando el clima de alta conflictividad que rodea la espera del juicio que todo el país aguarda.


