La Ley de Etiquetado Frontal expone el químico oculto en los Ultraprocesados que está enfermando a los niños

Un informe de la ANMAT alerta sobre un aditivo específico utilizado para dar color que fue vinculado a problemas de déficit de atención. La mayoría de los jugos y golosinas que consumen a diario los niños en Mendoza lo contienen en dosis preocupantes.

La implementación de la Ley de Etiquetado Frontal en Argentina está revelando una verdad que genera indignación en padres y profesionales de la salud: la presencia de un químico oculto en muchos Ultraprocesados de consumo infantil que ha sido vinculado con un aumento en los casos de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en niños mendocinos.

El aditivo en cuestión es la Tartrazina (E-102), un colorante artificial de color amarillo intenso, utilizado para dar ese tono atractivo a golosinas, jugos artificiales y cereales de desayuno. Si bien su uso es legal en dosis controladas, un reciente informe de la ANMAT y estudios pediátricos locales han prendido la alarma, sugiriendo que la acumulación diaria de este químico podría estar afectando el desarrollo neurológico infantil.

La Tartrazina no solo aparece con el sello negro de «Exceso en azúcares» o «Exceso en Sodio», sino que su solo uso debería ser una alerta. Investigaciones en la Unión Europea y Estados Unidos han vinculado el consumo de este colorante con hiperactividad, problemas de concentración y un aumento de los síntomas del TDAH en niños.

Ultraprocesados Comunes con Tartrazina (E-102):

  • Gaseosas sabor naranja o limón de marcas genéricas.
  • Gelatinas instantáneas de color amarillo o naranja.
  • Caramelos duros y gomitas de colores brillantes.
  • Cereales de desayuno azucarados para niños.
  • Sopas instantáneas o caldos concentrados.

La indignación de los padres se centra en que muchos de estos productos son comercializados agresivamente hacia los niños, y el Etiquetado Frontal, si bien útil, no especifica el riesgo asociado a los aditivos. La Dra. Laura Giménez, pediatra y nutricionista de Mendoza, declaró a Box Diario que la única forma de proteger a los niños es eliminando los Ultraprocesados de la dieta: «No es solo el azúcar o la grasa, sino estos químicos que, en la dosis diaria, se vuelven tóxicos para un cerebro en desarrollo. La transparencia del etiquetado es un primer paso, pero la decisión final es de los padres». La Tartrazina es solo un ejemplo de los químicos ocultos que las familias mendocinas deben aprender a identificar y evitar en el supermercado.

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