El nivel de la capa nival en la Cordillera de Los Andes es el más bajo registrado en los últimos 50 años. El Departamento General de Irrigación evalúa un plan de emergencia que incluiría cortes programados de agua en Gran Mendoza.
El próximo verano será, con toda probabilidad, uno de los más duros que recuerde la provincia. Una reciente imagen satelital proporcionada por CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) ha generado un profundo miedo al exponer la dramática realidad de la Sequía en Mendoza. La foto, enfocada en la Cuenca del Río Mendoza y el Río Tunuyán, muestra una capa de nieve acumulada en la Cordillera de Los Andes excepcionalmente baja, considerada la peor en los últimos 50 años de registro hídrico.
Esta escasa acumulación nival es el pronóstico más certero de una inminente y severa Escasez de Agua para el periodo estival. La nieve derretida es la principal fuente de los caudales que alimentan nuestros diques y canales de riego, por lo que su ausencia significa una reducción crítica del recurso vital.
El Departamento General de Irrigación (DGI) de Mendoza no tardó en reaccionar. Fuentes internas confirmaron a Box Diario que ya se está trabajando en un Plan de Contingencia de «máximo ahorro» que incluye medidas drásticas:
- Reducción Drástica del Turnado de Riego: Los canales verán disminuidos los días y las horas de suministro, afectando seriamente a productores vitivinícolas y frutícolas, especialmente en la Zona Este y el Valle de Uco.
- Multas Elevadas por Desperdicio: Se intensificarán los controles a nivel domiciliario, con multas severas para quienes rieguen jardines fuera de horario o laven autos con manguera, buscando generar conciencia sobre la Escasez de Agua.
- Cortes Programados en Gran Mendoza: La medida más temida es la evaluación de cortes de agua potable rotativos y programados en los departamentos de Gran Mendoza (Capital, Godoy Cruz, Las Heras, Guaymallén, Luján), especialmente en horas pico de consumo, para garantizar la disponibilidad en hospitales y servicios esenciales.
La Sequía es un problema estructural en Mendoza, pero este año la situación se agrava por el fenómeno climático. La única forma de mitigar el impacto es a través de la solidaridad y la responsabilidad cívica. Cada gota cuenta: arreglar pérdidas, usar baldes en lugar de mangueras, y optimizar el uso de electrodomésticos. El pronóstico es desalentador, y el miedo a la falta de agua solo se disipará si cada mendocino asume su rol en esta crisis hídrica sin precedentes.


