Un nuevo y significativo aumento en la tarifa del transporte público ha puesto a Mendoza entre las ciudades con el pasaje más caro del país. El golpe al bolsillo de los trabajadores es enorme, generando una ola de indignación sin precedentes.
Una nueva actualización en la tarifa del transporte público ha generado una profunda indignación social. El nuevo precio del boleto de colectivo de Mendoza no solo representa un gran golpe al bolsillo de los usuarios, sino que la provincia escaló dramáticamente en el ranking nacional, ubicándose entre las jurisdicciones con el pasaje más oneroso del país. Esta suba que destrozó el bolsillo ahora impacta directamente en la economía familiar.
El aumento, justificado por la provincia en la suba de costos operativos y la reducción de subsidios federales, fue criticado duramente por gremios y organizaciones de consumidores. Para un trabajador que utiliza dos colectivos por día, cinco días a la semana, el costo mensual del transporte se disparó, devorando una porción significativa del salario, lo que provoca la indignación colectiva.
Mendoza, con su red de transporte MendoTran, siempre se ha diferenciado por la calidad de sus unidades y la frecuencia, pero los usuarios señalan que la calidad del servicio no justifica el nuevo precio del boleto. El principal problema es que la suba no vino acompañada de una mejora sustancial. La frecuencia en horas valle sigue siendo un problema en el Gran Mendoza, y la conexión con zonas alejadas es insuficiente.
La situación se vuelve crítica para los estudiantes y jubilados. Si bien existen tarifas subsidiadas o diferenciadas, el valor del boleto de colectivo Mendoza sin descuentos ya supera la capacidad de pago de muchos sectores vulnerables. La indignación se canaliza en las redes sociales, donde los usuarios reclaman una política tarifaria más equitativa.
El Gobierno defiende la medida como necesaria para mantener el equilibrio financiero del sistema. Sin embargo, para los miles de mendocinos que usan el transporte a diario, el nuevo precio del boleto de colectivo de Mendoza es una demostración clara de que la crisis económica se paga en la ventanilla del bus, sintiendo que su bolsillo ha sido destrozado ahora.


