Las imágenes son elocuentes y generan alarma. Una brutal pelea que comenzó por una disputa territorial entre grupos de jóvenes culminó con un herido de arma blanca y un operativo policial masivo en la Terminal de Ómnibus de Mendoza. Este epicentro del transporte mendocino, por donde transitan miles de personas al día, quedó paralizado, exponiendo la fragilidad de su esquema de seguridad.
La «alarma de seguridad oculta» que revela este suceso es la ausencia de un patrullaje interno constante y la falta de protocolos efectivos para el control de accesos. La violencia, si bien pudo ser aislada, ocurrió a plena luz del día, frente a pasajeros y familias que esperaban sus micros. La capacidad de respuesta fue tardía, evidenciando que el personal de seguridad privada no está capacitado para contener disturbios de esta magnitud.
El incidente obliga a las autoridades provinciales a revisar de inmediato la concesión y la seguridad del lugar. La Terminal no es solo un punto de salida y llegada; es la puerta de entrada y salida de Mendoza. La pelea ha dejado una herida profunda en la percepción de seguridad del ciudadano. Se esperan medidas inmediatas, como la instalación de más cámaras de alta definición y el aumento de la presencia de la Policía de Mendoza en los andenes y áreas comunes, para garantizar que este tipo de hechos no se repitan y devolver la tranquilidad a los miles de mendocinos y turistas que utilizan este servicio esencial.


