El neurólogo argentino Conrado Estol, una de las voces más respetadas en la neurología, ha encendido una luz de alarma sobre un fenómeno creciente: la incidencia del ACV silencioso en personas menores de 60 años. Desmintiendo la creencia popular de que es una «enfermedad de viejos», Estol afirmó categóricamente que casi el 50% de los accidentes cerebrovasculares se manifiestan en esta franja etaria.
La clave para entender y prevenir este flagelo reside en la detección de la señal imperceptible que precede a los grandes eventos: la hipertensión arterial no controlada, particularmente en su forma más escurridiza.
El ACV silencioso no se manifiesta con los síntomas clásicos (parálisis facial, dificultad para hablar), sino que produce microlesiones cerebrales que, a largo plazo, generan problemas de memoria, confusión, o un declive cognitivo que se atribuye erróneamente al estrés o al envejecimiento normal. El verdadero inicio de este proceso devastador está en la variación anómala de la presión arterial, especialmente durante la noche.
La Señal Oculta: La Hipertensión Nocturna
Según Estol, el síntoma que la mayoría ignora es la elevación de la presión arterial durante las horas de sueño, lo que se conoce como hipertensión nocturna. Una persona con presión controlada (o incluso normal) durante el día, puede tener picos peligrosos en la noche que dañan los pequeños vasos sanguíneos del cerebro sin generar ningún síntoma obvio al despertar.
«El cerebro no descansa, y si los vasos están sometidos a presión alta constante, las arterias se dañan lentamente. Esto lleva a los microinfartos que son el ACV silencioso«, explicó el especialista.
Cómo Detectar y Detener el Riesgo
La única forma de identificar este riesgo es a través de un monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA) de 24 horas, que registra la presión mientras el paciente duerme. Si se detecta la hipertensión nocturna, el tratamiento inmediato con medicamentos específicos puede revertir el riesgo.
La advertencia de Estol es clara: si tienes antecedentes familiares de ACV, sobrepeso, estrés crónico o sospechas de apnea del sueño, debes consultar a tu médico. Detectar esta señal imperceptible a tiempo puede ser la diferencia entre un futuro de plenitud o uno marcado por el deterioro cognitivo.


