Alergia primaveral en Mendoza: qué pólenes la causan, síntomas y cómo prevenirla

La alergia primaveral en Mendoza aparece cada año entre fines de agosto y diciembre, cuando árboles y pastos liberan polen al aire. Los síntomas más comunes son estornudos, nariz tapada o que gotea, picazón de ojos y tos, pero sin fiebre. Según alergistas locales, en la provincia el polen más importante es el del olivo, seguido por morera, ciprés, plátano y gramíneas. Si los síntomas se repiten cada primavera, lo recomendable es consultar a un médico para tener un diagnóstico y un tratamiento adecuados.

En esta guía te explicamos qué plantas provocan más alergias en Mendoza, cómo diferenciar una alergia de un resfrío y qué medidas simples ayudan a convivir mejor con la temporada. Es información general: no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

Qué es la alergia primaveral

La alergia primaveral, conocida en términos médicos como rinitis alérgica estacional o polinosis, es una reacción exagerada del sistema inmune frente a partículas que en sí mismas no son peligrosas, como el polen. Cuando una persona sensibilizada lo respira, el organismo libera sustancias que inflaman la mucosa de la nariz, los ojos y, a veces, los bronquios.

En Mendoza el problema se potencia por dos factores: el arbolado urbano es abundante, y el clima seco y ventoso ayuda a que el polen se mantenga en suspensión y viaje largas distancias. Los días de viento Zonda suelen ser especialmente difíciles para las personas alérgicas, porque al polen se suma el polvo en el aire.

Qué pólenes causan más alergia en Mendoza

Aunque en el imaginario popular el gran culpable es el plátano, que cubre las veredas con su pelusa amarilla, los especialistas locales señalan que el panorama es más amplio:

  • Olivo: de acuerdo con el alergista mendocino Miguel Lisanti, consultado por medios de la provincia, es el polen más relevante en Mendoza por su capacidad de provocar síntomas.
  • Morera: muy presente en el arbolado público y de los primeros en polinizar.
  • Ciprés: común en plazas, cementerios y cortinas de viento; poliniza desde fines del invierno.
  • Plátano: muy abundante en las calles de Ciudad y del Gran Mendoza; su pelusa irrita ojos y garganta.
  • Gramíneas (pastos y césped): aparecen más tarde en la temporada, hacia fines de la primavera.
  • Arbustos y malezas de distintas especies, según la zona.

Cada persona puede ser sensible a uno o a varios pólenes. Por eso el alergista suele indicar estudios específicos para saber qué desencadena los síntomas en cada caso.

Síntomas de la alergia al polen

Los síntomas más frecuentes son:

  • Estornudos repetidos, muchas veces en ráfagas y al levantarse.
  • Congestión nasal o secreción acuosa y transparente.
  • Picazón en la nariz, el paladar, la garganta o los oídos.
  • Ojos rojos, llorosos y con picazón (conjuntivitis alérgica).
  • Tos seca y, en algunas personas, sensación de falta de aire o silbidos en el pecho.
  • Cansancio y dificultad para dormir bien por la congestión.

Cómo diferenciar una alergia de un resfrío

La confusión es habitual, porque en otoño, invierno y primavera circulan muchos virus respiratorios que provocan síntomas parecidos. Algunas pistas ayudan a orientarse:

  • Fiebre: la alergia no produce fiebre. Si hay temperatura elevada, lo más probable es una infección.
  • Duración: un resfrío suele durar alrededor de una semana; la alergia puede prolongarse semanas mientras dure la exposición al polen.
  • Repetición: si los síntomas vuelven cada primavera en la misma época, es una señal a favor de la alergia.
  • Picazón: la picazón de ojos y nariz es mucho más típica de la alergia que del resfrío.
  • Contagio: la alergia no se contagia; si varias personas de la casa se enferman a la vez, pensá en un virus.

Ante la duda, o si los síntomas son intensos, la consulta médica es el camino para tener un diagnóstico certero.

Cómo prevenir y aliviar los síntomas en casa

Además del tratamiento que pueda indicar un profesional, hay medidas cotidianas que reducen la exposición al polen:

  1. Ventilá temprano o de noche: la concentración de polen suele ser mayor en las horas de más calor y en los días ventosos. Mantené las ventanas cerradas durante esos momentos.
  2. Usá anteojos de sol al salir, para proteger los ojos de la pelusa y el polvo.
  3. Cambiate la ropa y lavate la cara al volver a casa; si podés, bañate antes de dormir para no llevar polen a la cama.
  4. No seques la ropa afuera los días de mucho viento o de polinización intensa.
  5. Viajá con las ventanillas cerradas en el auto y revisá el filtro de habitáculo.
  6. Limpiá con paño húmedo en lugar de barrer o sacudir, para no levantar partículas.
  7. Evitá cortar el pasto si sos alérgico a las gramíneas, o usá barbijo si no te queda otra.
  8. Hacé lavados nasales con solución fisiológica, una medida sencilla que ayuda a arrastrar partículas; consultá con tu médico la forma correcta de hacerlos.

Cuándo consultar al médico

Los especialistas insisten en no automedicarse, aunque muchos antialérgicos se consigan sin receta. Un médico clínico, pediatra o alergista puede indicar el tratamiento adecuado para cada persona y, en algunos casos, recomendar empezarlo antes de que arranque la temporada para que los síntomas sean más leves.

Es importante consultar sin demora si:

  • Aparece falta de aire, silbidos en el pecho o tos que no cede, sobre todo en personas con asma.
  • Los síntomas afectan el sueño, el rendimiento escolar o el trabajo.
  • Se trata de niños pequeños, embarazadas o adultos mayores.
  • Hay fiebre, dolor de oídos o secreción espesa, que pueden indicar una infección.
  • Los tratamientos habituales dejaron de hacer efecto.

Si tenés cobertura de salud, consultá en tu obra social o prepaga cómo acceder a un especialista en alergia. En el sistema público, los centros de salud y hospitales pueden orientarte y derivarte.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza la temporada de alergias en Mendoza?

Algunas especies, como el ciprés y la morera, empiezan a polinizar a fines del invierno. El pico suele darse en septiembre y octubre, y las gramíneas extienden la temporada hacia noviembre y diciembre.

¿El plátano es el árbol que más alergia da?

Es el más visible, pero según alergistas mendocinos el polen del olivo es el más importante en la provincia. La pelusa del plátano, además, puede irritar ojos y garganta aunque no haya una alergia de fondo.

¿La alergia da fiebre?

No. La fiebre es un signo de infección. Si tenés síntomas respiratorios con temperatura elevada, consultá al médico.

¿La alergia al polen se puede curar?

Hay tratamientos que controlan muy bien los síntomas y, en algunos casos, el alergista puede indicar terapias de largo plazo. Cuál conviene depende de cada persona y lo define el profesional.

¿Sirve el barbijo?

Puede ayudar a reducir la cantidad de polen que se inhala en momentos puntuales, como al hacer tareas de jardín o en días de mucho viento.

Para disfrutar la primavera

La alergia primaveral es muy común en Mendoza, pero con algunos cuidados en casa y un tratamiento indicado a tiempo se puede atravesar la temporada con muchos menos síntomas. Prestá atención a los días de viento, protegé los ojos y no dudes en consultar si los síntomas te complican el día a día. Y si la primavera trae tormentas, repasá también cómo protegerte del granizo en Mendoza.

Esta nota ofrece información general y no reemplaza la consulta con un médico.

Fuentes: declaraciones del alergista Miguel Lisanti a Sitio Andino; Diario Mendoza; Infobae Salud; información general sobre rinitis alérgica estacional.

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