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    Reina de Malargüe padre: el humilde oficio del hombre que forjó el destino de Priscila.

    La noche en que Priscila Arroyo fue coronada como la nueva representante de Malargüe, las cámaras se centraron en su corona, pero su corazón buscaba una mirada entre la multitud: la de su papá. La búsqueda de la Reina de Malargüe padre ha despertado un interés genuino entre los mendocinos, quienes ven en la joven del distrito La Escondida un reflejo de la Mendoza profunda. Para entender quién es Priscila, hay que entender al hombre que, desde el silencio del trabajo rural, le enseñó que ningún sueño es demasiado grande si se tiene la voluntad del puestero.

    El padre de la soberana es un hombre de campo, un trabajador incansable que ha dedicado su vida a la actividad ganadera y a la crianza de animales en las áridas pero nobles tierras del sur mendocino. Su oficio, marcado por los ciclos de la naturaleza y el rigor del clima malargüino, ha sido el cimiento sobre el cual Priscila construyó su identidad. En un paraje como La Escondida, donde el sacrificio no es una opción sino una forma de vida, el Reina de Malargüe padre se ha destacado por ser un ejemplo de constancia, levantándose antes del alba para asegurar el sustento de su hogar.

    Este hombre, que prefiere el anonimato de las tareas rurales antes que el centro de atención, ha sido el principal impulsor de la formación de su hija. Priscila ha manifestado con orgullo que fue su padre quien le inculcó el respeto por las tradiciones y la importancia de representar a Malargüe con la misma dignidad con la que él maneja sus herramientas de trabajo. Para ella, el cetro no pesa tanto como las manos de su progenitor, curtidas por el frío cordillerano y la labor diaria que sostiene la economía regional del departamento.

    La historia de trabajo del padre de Priscila resuena en cada rincón de La Escondida. No es solo el padre de la reina; es el vecino que simboliza la resiliencia de quienes apuestan por el territorio mendocino a pesar de las distancias y las dificultades logísticas. Su labor como criancero es una de las profesiones más antiguas y respetadas de la zona, una tarea que requiere un conocimiento ancestral del suelo y un amor incondicional por la tierra. Esta es la savia que corre por las venas de la nueva soberana y lo que le otorga una autenticidad que conquistó al jurado.

    Desde Box Diario, rescatamos que detrás de cada elección de Vendimia hay una historia de familia que merece ser contada. El Reina de Malargüe padre es, en definitiva, el representante de cientos de malargüinos que hoy se ven reflejados en Priscila. Su trabajo silencioso pero vital es lo que permite que hoy Malargüe tenga una reina que no solo conoce la belleza de su pueblo, sino también el sudor y el esfuerzo que cuesta habitarlo.

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