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    Jorge Lanata falleció tras una extensa lucha médica que mantuvo en vilo a toda Argentina

    El fundador de Página/12 no logró superar la última complicación en su cuadro de salud multiorgánico. Su partida marca el final de una era para la comunicación y la política argentina.

    Argentina despide hoy a una de sus figuras más disruptivas, amadas y cuestionadas. El fallecimiento de Jorge Lanata se produjo luego de atravesar el capítulo más crítico de su ya castigada salud, un proceso que incluyó meses de internación, intervenciones quirúrgicas de alta complejidad y una resistencia física que desafió todos los pronósticos médicos iniciales. La noticia, que impactó en el corazón de la opinión pública, cierra un ciclo histórico para el periodismo de investigación en el país y deja un vacío imposible de llenar en la radio y la televisión nacional.

    La causa final del deceso estuvo vinculada a una falla multiorgánica derivada de sus patologías crónicas previas. Como es de público conocimiento, el periodista era paciente trasplantado y padecía una insuficiencia renal severa que, sumada a problemas respiratorios y vasculares, fue minando su capacidad de recuperación. A pesar de los esfuerzos del equipo médico del Hospital Italiano y de las breves mejorías que alimentaron la esperanza de su familia y seguidores, su organismo llegó a un punto de no retorno tras una última complicación infecciosa que resultó fatal.

    Desde su irrupción en los medios con la fundación del diario Página/12 a los 26 años, Lanata cambió las reglas del juego. Su estilo, caracterizado por la ironía, la profundidad investigativa y una capacidad narrativa única, lo llevó a ser el referente máximo de la crítica política durante décadas. En Mendoza, sus editoriales en Radio Mitre y sus monólogos dominicales en «Periodismo para Todos» (PPT) eran seguidos con una atención casi religiosa, influyendo directamente en la agenda pública de la provincia y del país. Su partida no solo es la pérdida de un profesional, sino de un polemista que obligaba a la sociedad a mirarse al espejo.

    Los últimos meses de su vida estuvieron rodeados de una atmósfera de hermetismo y conflicto familiar que también ocupó las portadas de los medios. Sin embargo, el foco hoy se desplaza hacia su legado. Jorge Lanata sobrevivió a innumerables crisis de salud, siempre con un cigarrillo en la mano y una frase punzante a flor de labios, demostrando una vitalidad que parecía inagotable. Esa misma tenacidad fue la que aplicó para revelar algunos de los casos de corrupción más resonantes de la historia argentina, transformando su nombre en una marca registrada del compromiso con la información, más allá de las grietas.

    Hoy, las redes sociales y los canales de noticias se inundan de homenajes que intentan resumir una vida de vértigo. Desde Box Diario, acompañamos el pesar de sus colegas y seres queridos. Se apaga la voz que instaló el «artime» en la televisión y que desafió al poder de turno con una valentía pocas veces vista. Jorge Lanata murió como vivió: siendo el centro de la conversación nacional, dejando tras de sí una biblioteca de investigaciones y la certeza de que, a partir de ahora, el periodismo argentino será, irremediablemente, un poco más silencioso.

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