En el ejercicio de la función pública, la transparencia no es solo un valor ético, sino un requisito legal que permite a la ciudadanía auditar el crecimiento patrimonial de sus representantes. El análisis de Alfredo Cornejo fortuna es una constante en el debate político de Mendoza, especialmente cada vez que el actual gobernador debe actualizar sus declaraciones juradas ante la Oficina de Ética Pública. Lejos de las especulaciones de pasillo, los documentos oficiales ofrecen una radiografía precisa de qué posee el hombre más poderoso de la provincia.
La evolución patrimonial de Cornejo refleja la trayectoria de un dirigente que ha ocupado cargos públicos de alta jerarquía durante las últimas dos décadas. De acuerdo con las presentaciones obligatorias, la base de su economía personal se asienta en bienes inmuebles y ahorros en moneda nacional y extranjera. Un dato revelador es que gran parte de su patrimonio está compuesto por su vivienda familiar en Godoy Cruz, el departamento que adquirió hace años y los vehículos de uso particular. A diferencia de otros perfiles políticos nacionales, no se observa en sus declaraciones la titularidad de grandes extensiones de campo o empresas privadas de envergadura.
Sin embargo, el número final de Alfredo Cornejo fortuna suele fluctuar no solo por la adquisición de nuevos bienes, sino por la fuerte incidencia de la inflación y el tipo de cambio sobre sus ahorros declarados. Según sus últimos registros públicos, el mandatario ha mantenido una conducta de ahorro conservadora, con una parte minoritaria de su capital en dólares, lo que genera saltos nominales significativos cuando el peso se devalúa, aunque su poder adquisitivo real no varíe en la misma proporción. Esta distinción es clave para entender por qué, en términos de pesos argentinos, su fortuna parece multiplicarse año tras año.
La transparencia sobre sus ingresos también incluye su dieta como gobernador, la cual es de acceso público a través del portal de transparencia de la provincia. Cornejo ha defendido históricamente que su patrimonio es consistente con sus ingresos como funcionario de primera línea, habiendo sido intendente, gobernador en un periodo previo, diputado nacional y senador. No obstante, las críticas de la oposición suelen apuntar a la valoración de sus propiedades, sugiriendo en ocasiones que los valores fiscales declarados están lejos de los precios de mercado, una práctica común pero debatida en toda la administración pública argentina.
Para el ciudadano mendocino, el escrutinio sobre Alfredo Cornejo fortuna es una herramienta de control democrático fundamental. En un contexto donde la sociedad exige ejemplaridad, la publicación detallada de estos números busca despejar cualquier duda sobre enriquecimiento ilícito. El gobernador ha mantenido una postura de apertura frente a estos datos, entendiendo que el escrutinio de su bolsillo es el costo innegociable de liderar los destinos de una provincia que, más que nunca, exige cuentas claras y un manejo austero de la realidad personal y política.


