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    Producción de vino en Mendoza desplomada un 23%, alcanzando niveles históricamente bajos

    La provincia de Mendoza, conocida como uno de los corazones vitivinícolas de Argentina, enfrenta un desafío sin precedentes a medida que se revelan las impactantes cifras de la producción de vino en el último año. Los números son contundentes: la producción de vino en Mendoza cayó un 23%, marcando uno de los peores volúmenes en la historia de la región.

    Este alarmante declive en la producción de vino no es un fenómeno aislado, ya que la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) ha informado que a nivel mundial, la producción de vino se ha desplomado a su nivel más bajo en seis décadas debido a una serie de factores climáticos adversos. Las heladas, sequías y lluvias diluvianas han afectado gravemente la producción de vino en todo el mundo.

    Según las estimaciones de la OIV, la producción global de vino se redujo un 7% en el año 2023 en comparación con el año anterior. Francia ha mantenido estable su producción y ha recuperado su posición como el mayor productor mundial en volumen, superando a Italia, donde la producción cayó un 12% en comparación con 2022, y España, que experimentó una disminución del 14%.

    En el caso de Sudamérica, la situación es especialmente preocupante. Chile, el principal productor de vino en el hemisferio sur, sufrió una disminución del 20% en su producción de vino, la cual fue un 18% inferior a su promedio quinquenal. Los incendios forestales y las sequías jugaron un papel crucial en esta caída.

    Por su parte, Argentina, otro país destacado en la producción de vino, se vio fuertemente afectada por heladas primaverales y granizadas, registrando una reducción del 23% en su producción de vino. Este nivel de producción es uno de los más bajos en la historia del país.

    Otros países sudamericanos como Brasil (-30%) y Uruguay (-34%) también experimentaron importantes caídas en la producción de vino, según las primeras estimaciones de la OIV.

    El panorama no es más alentador en otros grandes productores de vino en el hemisferio sur, como Australia, que sufrió una disminución del 24% en su producción, y Sudáfrica, que enfrentó una caída del 10%.

    España, aunque se mantiene como el tercer productor mundial de vino, ha registrado un volumen estimado de 30,7 millones de hectolitros, el más bajo de los últimos 20 años. La sequía y las temperaturas extremas afectaron gravemente a las viñas en el país.

    Este drástico descenso en la producción de vino a nivel local y global plantea desafíos significativos para la industria vitivinícola y resalta la importancia de adaptarse a un entorno climático cada vez más volátil. La comunidad vinícola de Mendoza y otras regiones se encuentra en alerta, buscando soluciones para enfrentar esta difícil situación.

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