Científicos de la Universidad de Texas en Austin han hecho un descubrimiento notable que arroja nueva luz sobre la dinámica de la Tierra. Han identificado una capa previamente desconocida de roca parcialmente fundida que yace justo debajo de las placas tectónicas del planeta, lo que podría arrojar luz sobre el fenómeno del movimiento de estas placas.
Esta capa fundida se encuentra aproximadamente a 160 kilómetros bajo la superficie terrestre y forma parte de la astenosfera, una región ubicada en el manto superior de la Tierra, justo debajo de las placas tectónicas. La astenosfera es crucial en el contexto de la tectónica de placas, ya que representa un límite relativamente blando que permite a las placas moverse a través del manto.
Lo intrigante de este hallazgo es que, aunque se pensaba que las rocas parcialmente fundidas podrían ser un factor importante en este proceso, el estudio sugiere que su fusión no parece tener un impacto significativo en el flujo de las rocas del manto. En cambio, la investigación indica que la convección del calor y las rocas en el manto desempeñan un papel mucho más influyente en el movimiento de las placas.
A pesar de que el interior de la Tierra es mayormente sólido, las rocas pueden moverse y fluir a lo largo de períodos de tiempo considerables, similar a la forma en que la miel fluye. Este descubrimiento simplifica los modelos informáticos de la Tierra al eliminar una variable complicada que previamente se creía relevante en la tectónica de placas, según explicó Thorsten Becker, profesor de la Jackson School y coautor del estudio.
El origen de este hallazgo científico se remonta a cuando el investigador estudiaba imágenes sísmicas del manto bajo Turquía durante su investigación doctoral. Al notar indicios de roca parcialmente fundida bajo la corteza terrestre, recopiló imágenes similares de otras estaciones sísmicas hasta que pudo elaborar un mapa global de la astenosfera.

Lo que inicialmente se consideró una anomalía resultó ser una característica común en todo el mundo, que se manifestaba en las lecturas sísmicas en regiones donde la astenosfera era más cálida. La sorpresa llegó cuando, al comparar este mapa de fusión con las mediciones sísmicas del movimiento tectónico, no se encontró ninguna correlación, a pesar de que la capa fundida abarcaba casi la mitad de la Tierra.
Este descubrimiento es de gran importancia, ya que comprender las propiedades de la astenosfera y los factores que contribuyen a su debilidad es esencial para una comprensión más profunda de la tectónica de placas.


