El llamado «oro rojo» está rompiendo récords de cotización en las chatarrerías locales por la demanda global tecnológica. Es probable que en tu galpón tengas guardada una fortuna en cables y tuberías sin saberlo.
En una economía donde cada recurso cuenta, el mercado del reciclaje de metales está viviendo una primavera inesperada. El kilo cobre valor ha escalado posiciones en las pizarras de los centros de recolección de Mendoza, transformando objetos que antes considerábamos basura en una fuente genuina de ingresos extra. Esta subida no es casual: la transición hacia energías limpias y la fabricación masiva de vehículos eléctricos han vuelto al cobre un recurso estratégico y escaso a nivel mundial.
Cuando hablamos del kilo cobre valor, es fundamental distinguir entre las calidades que se manejan en el mercado. El cobre de «primera», que es aquel cable pelado, brillante y libre de impurezas, es el que mejor se paga. Por otro lado, las piezas de grifería, cañerías de refrigeración y bobinados de motores viejos entran en categorías secundarias pero igualmente lucrativas. Lo sorprendente para muchos mendocinos es que una limpieza profunda en el fondo de casa puede resultar en varios kilos de este metal.
¿Por qué se paga tanto hoy? La respuesta está en la industria. El cobre es el mejor conductor eléctrico después de la plata, pero a un costo mucho menor. Al ser 100% reciclable sin perder sus propiedades, las fundiciones prefieren comprar chatarra que extraer metal virgen, lo que eleva el kilo cobre valor de forma constante. Sin embargo, hay que estar atentos: el precio fluctúa diariamente según la Bolsa de Metales de Londres (LME), y lo que hoy es un valor récord, mañana puede ajustarse.
Para quienes decidan incursionar en este «tesoro doméstico», la recomendación es limpiar bien el material. Retirar el plástico de los cables (quemarlo está prohibido por ley y daña el metal) y separar el bronce del cobre puro aumentará considerablemente la oferta que recibas en la balanza. Es una forma sustentable de generar liquidez mientras ayudamos al medio ambiente. En definitiva, el cobre ha dejado de ser un simple componente industrial para convertirse en la moneda de cambio más sólida que podrías tener guardada en tu propia casa.


