El 2,3% de octubre marcó un respiro estadístico, pero el acumulado anual del 31,3% se siente con una crueldad mucho mayor en la mesa de los mendocinos. Los economistas advierten que la desaceleración es momentánea y que hay una trampa oculta detrás de estos números oficiales.
La publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de octubre dejó una sensación de doble impacto: por un lado, una desaceleración en el dato mensual que fue mejor a lo esperado; por otro, la angustia que genera la acumulación anual, la cual sigue destrozando la capacidad de compra del salario. Aunque el índice oficial marcó un 2,3% para el mes, la Inflación Real que sienten los mendocinos en la calle y el supermercado sigue siendo mucho más alta, afectando la planificación de cada familia.
El dato anual, que ya supera el 31% y sigue en tendencia ascendente para noviembre, es lo que verdaderamente complica la vida cotidiana. Los bienes y servicios esenciales, como alimentos y bebidas, vivienda, y salud, han sido los motores de este incremento sostenido. Para una familia tipo en Mendoza, el costo de la canasta básica ha escalado a niveles que obligan a redefinir todos los consumos, dejando de lado cualquier plan que no sea la supervivencia.
Existe una «trampa» oculta en el dato de la Inflación Real del 2,3% de octubre. Varios analistas económicos señalan que esta cifra se logró gracias a una fuerte contención de tarifas y tipos de cambio, así como a acuerdos de precios con supermercados que no son sostenibles a largo plazo. Es decir, el shock inflacionario fue temporalmente amortiguado por medidas políticas, pero la presión subyacente sigue intacta y se espera que se libere con mayor virulencia a fin de año.
La angustia económica se manifiesta en la caída del crédito privado, que volvió a frenarse en octubre. Si bien los créditos hipotecarios muestran un leve impulso, el financiamiento al consumo y la inversión productiva están estancados. Este es un indicador claro de que las personas no solo no pueden ahorrar, sino que están utilizando sus ingresos para cubrir el día a día sin arriesgarse a tomar deudas en un panorama tan volátil. Ni siquiera la «Black Week Mayorista», que ofrece descuentos a principio de mes, logra cambiar la tendencia de consumo retraído.
Proteger el dinero de la Inflación Real se ha convertido en una prioridad. Los expertos de Box Diario recomiendan estrategias financieras defensivas: evitar endeudarse en pesos a largo plazo, buscar instrumentos de inversión que ajusten por CER (como ciertos plazos fijos) y priorizar la compra de bienes durables. La angustia se combate con información y previsión, sabiendo que las subas continuarán y que cada peso debe ser cuidado con lupa. La tendencia de noviembre, según las primeras proyecciones, será igual o superior a la de octubre, confirmando que el alivio fue solo estadístico.


