El Expreso mendocino se juega un semestre completo en 90 minutos de pura adrenalina frente a Deportivo Riestra. El DT ya tiene definida la alineación con un par de sorpresas que buscan asegurar los tres puntos.
El Expreso está ante el partido más importante del semestre. El choque contra Deportivo Riestra, en el último turno del domingo, definirá si Godoy Cruz logra meterse en la zona de clasificación a la próxima Copa Libertadores, lo que representaría su última chance de gloria deportiva en el Torneo Clausura. El ambiente es de puro fervor en la previa, y el cuerpo técnico, liderado por Daniel Oldrá, ha trabajado en la semana con la alineación casi confirmada, buscando precisión y contundencia.
La probable formación de Godoy Cruz incluye una sorpresa táctica: el regreso del esquema 4-2-3-1, priorizando la creación de juego en el mediocampo por encima de la doble punta. El once inicial, a menos de un cambio de último momento, sería: Rodríguez en el arco; línea de cuatro con Arce, Galdames, Pérez y Bravo; en el doble cinco, la dupla será Fernández y el juvenil López (la sorpresa); más adelantados, Pezzella, Altamirano y Conechny para asistir al único delantero, Salomón. El cambio clave es la inclusión de López para ganar agresividad en la recuperación y sumar un pase vertical.
El rival, Deportivo Riestra, no será fácil. El equipo recién ascendido se caracteriza por su orden defensivo y su capacidad de golpear de contragolpe, haciendo del partido un choque de estilos: la ambición ofensiva de Godoy Cruz contra el cerrojo táctico de la visita. Para el Tomba, no hay otra opción: la victoria es vital. Un empate lo obligaría a depender de resultados ajenos, lo cual reduce drásticamente las chances de clasificación a nivel continental. El cuerpo técnico ha insistido en la necesidad de mantener la paciencia, evitar el nerviosismo y explotar las bandas, donde se espera que Pezzella y Conechny marquen la diferencia.
La dirigencia ha dispuesto un operativo especial en el Estadio Malvinas Argentinas para contener el fervor de una hinchada que agotó las populares en cuestión de horas. El mensaje es claro: este es un partido que se juega con los pies, pero también con el corazón. El valor de la última chance de gloria deportiva se centra en que, más allá de la Libertadores, una victoria les aseguraría un lugar destacado en la tabla anual y el acceso a la Copa Sudamericana. El Tomba sale a jugarse un año en 90 minutos de pasión mendocina.


