La disputa por el control del Registro Nacional de las Personas (Renaper) expuso una feroz interna en el Gabinete, con Patricia Bullrich y Diego Santilli buscando posicionar a sus referentes. La intriga radica en que, más allá de la burocracia, quien controle el organismo tendrá acceso a la base de datos más sensible del país.
Una feroz disputa interna ha emergido en la cúpula del Gabinete, poniendo en el centro de la escena al Renaper (Registro Nacional de las Personas). La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el flamante ministro del Interior, Diego Santilli, se encuentran en una pulseada de poder para imponer a sus referentes en el control del organismo, una pelea que trasciende la simple burocracia.
La palabra clave «Renaper» oculta un secreto que explica el alto interés político: quien controle el Registro tendrá acceso a la base de datos más sensible de la ciudadanía, que incluye información biométrica, domiciliaria y de identidad, crucial para la gestión de programas sociales, electorales y, fundamentalmente, de seguridad. La intriga en Casa Rosada crece ante los planes «secretos» de cada uno.
El valor de la disputa es que Bullrich buscaría alinear el Renaper con su estrategia de seguridad, utilizando la base de datos para la identificación rápida de prófugos y la optimización de los controles fronterizos. Santilli, por su parte, priorizaría un plan enfocado en la modernización de los trámites y la emisión de documentos de forma más eficiente, buscando un impacto directo en la gestión federal.
La promesa de valor de esta nota es desentrañar el verdadero motivo de la tensión. La influencia sobre el Renaper es una herramienta de poder inmensa. La pugna entre Bullrich y Santilli no es solo por nombres, sino por la visión de cómo debe operar una agencia clave del Estado. La resolución de esta interna será un indicio de quién ha logrado mayor ascendencia sobre las decisiones del presidente Milei.


