Los técnicos de INVAP visitaron las cárceles de Mendoza para evaluar la posible instalación de inhibidores de señal, con el objetivo de prevenir y detener los actos delictivos de naturaleza tecnológica perpetrados desde dentro de las celdas.
En Mendoza se busca ejercer en las cárceles mayor control de la seguridad, mediante la modernización del sistema, la incorporación de tecnología y la puesta en funcionamiento de uno de los complejos penitenciarios más grandes y modernos de Latinoamérica.
En este sentido, la necesidad de instalar estos inhibidores se debe a la peligrosidad que ostentan algunas personas privadas de libertad, por su capacidad tecnológica para seguir operando desde las cárceles con telefonía celular.
«Para combatir la inseguridad, los que cometen delitos tienen que estar detenidos. En Mendoza siempre decimos que el que las hace las paga, pero para que paguen, tenemos que tener las infraestructuras adecuadas”, dijo días atrás el mandatario.
La iniciativa, que instaló el ahora candidato a la vicepresidencia Luis Petri, de instalar estos inhibidores en las penitenciarías, se debe a la peligrosidad que ostentan algunas personas privadas de libertad, por su capacidad tecnológica para seguir operando desde las cárceles con telefonía celular.
Este nuevo sistema de neutralización de la conectividad por telefonía celular ya funciona en las cárceles de la ciudad de Rosario, mediante antenas que irradian una onda que anula la conexión en el espacio que ocupa ese establecimiento emitiendo señales de interferencia hacia la red celular y de datos dentro del predio.
El director general del Servicio Penitenciario de Mendoza, Eduardo Orellana, explicó que nuestra provincia se ha convertido en el quinto sistema penitenciario del país, con más de 6 mil personas alojadas intramuros en los 22 complejos, unidades y alcaidías, motivo por el cual surge la necesidad de realizar el relevamiento de campo, hacer simulaciones de coberturas de señal y analizar la potencia que deberían tener los equipos de inhibición.


